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Cualquier usuario que consuma agua potable lo rechaza en la naturaleza a través de una red de saneamiento pública o individual. Esta red se encarga de controlarla, recolectarla y purificarla para evitar cualquier peligro de contaminación para el planeta o el usuario mismo. Este servicio tiene un costo que es parcialmente financiado por el cargo de saneamiento no colectivo cuando se trata de un tanque séptico.

Cargo de saneamiento no colectivo: ¿a quién le preocupa?

Si no tiene acceso a la red pública de saneamiento (alcantarillado), el usuario está obligado a tratar sus propias aguas residuales mediante la instalación de su propio sistema de saneamiento (tanque séptico). Y para mantenerlo. Esto se llama saneamiento autónomo o individual. Sin embargo, todos los hogares equipados con un tanque séptico deben cumplir con estrictas normas sanitarias, someterse a controles para verificar el estado de funcionamiento adecuado de las instalaciones y pagar la tarifa de saneamiento no colectivo.

¿Para qué es la tarifa de saneamiento no colectivo?

El impuesto no colectivo al alcantarillado se utiliza principalmente para cubrir los costos generados por el control de la red individual de alcantarillado que lleva a cabo el Servicio Público de Saneamiento No Colectivo (SPANC).
La ley LEMA aprobada a fines de 2006 obliga a los usuarios a haga revisar su tanque séptico y ponerlo en el estándars si es necesario pero también para mantenerlo para evitar cualquier riesgo de contaminación. Después de la visita de inspección inicial, se requieren visitas cada 8 años para verificar el estado de las instalaciones. El cobro de saneamiento no colectivo por lo tanto sirve para financiar todos estos cheques sino también un servicio de mantenimiento cuando lo solicite el usuario.

Tasa de saneamiento no colectivo: tarifas.

A diferencia del impuesto colectivo sobre alcantarillado que depende del consumo de agua de los usuarios, el impuesto no colectivo al alcantarillado se utiliza en parte para cubrir los gastos de SPANC para llevar a cabo las inspecciones y el mantenimiento de las instalaciones. Para las visitas de inspección, las tarifas se calculan de acuerdo con los criterios establecidos por el SPANC y dependen de la situación y la instalación. Cuente alrededor de 120 euros por el control de una instalación existente y 200 euros por el control de una nueva instalación. La suma que se pagará directamente al final de la visita o se distribuirá en su factura del agua. En cuanto al servicio de mantenimiento, se le cobrará solo si lo ha solicitado.


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